La obesidad comienza en el cerebro
Los científicos comprobaron que la respuesta cerebral a la insulina puede adaptarse a los cambios a corto plazo en la dieta antes del aumento de peso, facilitando el desarrollo de la obesidad y las enfermedades asociadas.
Una investigación alemana realizada en conjunto por el Hospital Universitario de Tübingen, Helmholtz Munich y el Centro Alemán para la Investigación de la Diabetes (DZD) proporciona nuevos conocimientos sobre el papel del cerebro en el desarrollo de las conductas que promueven la obesidad, la regulación de la insulina y la aparición de enfermedades asociadas, como la diabetes tipo 2.
Mecanismos cerebrales que promueven la obesidad
Se ha sugerido en las conclusiones de diferentes investigaciones previas que la insulina, y especialmente su regulación en el cerebro, conduce a enfermedades metabólicas y neurodegenerativas. También se ha indicado que esta hormona juega un papel esencial en el desarrollo del sobrepeso patológico. Ahora, el estudio publicado en la revista Nature Metabolism concluye que la capacidad de respuesta de la insulina cerebral está relacionada con el aumento de peso a largo plazo y la distribución poco saludable de la grasa corporal.
El sobrepeso patológico ya ha sido catalogado como una epidemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La falta de ejercicio y una nutrición poco saludable, que la misma industria alimenticia estimula mediante la publicidad permanente de productos ultra procesados con elevados contenidos de azúcares, grasas y aditivos químicos, son a menudo la causa de la enfermedad crónica.
Sin embargo, los mecanismos cerebrales que conducen a la obesidad son más complejos. "Por primera vez, nuestros resultados muestran que una ingesta a corto plazo de alimentos altamente procesados y poco saludables (por ejemplo, barras de chocolate y papas fritas) conduce a un cambio grave en el cerebro de las personas sanas y esto puede considerarse el punto de partida para la obesidad y la diabetes tipo 2", indicó en una nota de prensa la profesora Stephanie Kullmann, autora principal del nuevo estudio.
La respuesta es similar en personas con peso normal y en obesos
En las pruebas realizadas con 29 voluntarios varones con peso normal, los investigadores verificaron una disminución similar en la sensibilidad a la insulina después de una ingesta alta de calorías a corto plazo en participantes sanos con respecto a lo apreciado en personas con sobrepeso patológico. El efecto se puede observar incluso una semana después de regresar a una dieta equilibrada y saludable, haciendo evidente que el cerebro se "acostumbra" al consumo elevado de grasas y azúcares y regresa inmediatamente a ese esquema cuando tiene alguna mínima posibilidad.