La discriminación de los obesos
Quienes la sufren lamentan que se les señale con el dedo haciéndoles sentir diferentes a pacientes que tienen otras dolencias.
Zaragoza
Hace años que venimos alertando de los riesgos del sobrepeso y la obesidad, sobre todo, cuando nos referimos a las personas más jóvenes. El 40% de los escolares en nuestro país lo padecen, con la consecuencia de, por ejemplo, enfermedades crónicas como una pronta diabetes. La sociedad discrimina a las personas con cuerpos que no responden a los cánones establecidos. Una discriminación profunda, a menudo silenciosa, poco visible que influye en prácticamente todos los ámbitos de la vida.
Paula Beltrán y Nerea Mur han dado vida a un proyecto impulsado por la Sociedad Aragonesa de Endocrinología y Nutrición (SADEN), en colaboración con la DPZ, llamado "El chico del Banco". Como explica su autora ese banco es "un lugar de refugio para un joven que huye de muchas cosas", pero a su vez, mira "a toda esa gente que pasa a su lado en un momento determinado y que a veces no se atreven a decirle nada, porque está señalada esta persona, y a lo mejor si te acercas también te señalan a ti".
En España 4 de cada 10 escolares presentan exceso de peso. Los datos en Aragón son muy similares. Como explica Javier Acha, presidente de la Sociedad Aragonesa de Endocrinología y Nutrición, "la Organización Mundial de la Salud ha hecho su definición sobre obesidad, en la cual divide el peso por la talla al cuadrado y entonces da una numeración, si está por encima de 30 es obesidad y cada 5 puntos va subiendo, clasificando la obesidad en grados: grado 1, grado 2, grado 3, grado 4".
Señala Acha, que estamos ante una enfermedad que "desde el punto de vista médico no puede tratarse solamente con medidas higiénico-dietéticas hay que implicar algo más" porque "no tratamos desde el punto de vista social ambiental, familiar y psicológico de las personas eso puede ser un fallo". Además tampoco se investiga porque "la obesidad no solamente es comer más y gastar menos" y añade, "tenemos que entender que la obesidad es una enfermedad y buscar las herramientas adecuadas para poner una vacuna que evite las morbilidades asociadas. Si no conseguimos eso el estado de bienestar no podrá soportar la epidemia que nos viene".
Obesos: víctimas de acoso
A la Asociación aragonesa Pro salud mental, Asapme, llegan fundamentalmente víctimas. Como cuenta Lola Sobrino, psicóloga, "los acosadores son mucho más resistentes a pedir ayuda porque no hay percepción de necesidad".
Asegura que "están llegando muchos niños con trastornos ansiosos y depresivos que en principio no se presentan como víctimas de acoso escolar sino que es un dato que sale a posteriori cuando te entrevistas con el niño, lo exploras y ves las causas por las que tiene ese malestar". Un acoso que comienza a edades muy tempranas "desde los 5 años, aunque cuando se es consciente de que hay una patología que está alterando su conducta habitual es a partir de los 8 años y de ahí ya sin límite".