Obesidad, algo más que un factor de riesgo
La obesidad es más que un factor de riesgo para otras enfermedades. Se está convirtiendo en un problema de Salud Pública en el que hay que incidir en la prevención y en su mejor abordaje.
La obesidad representa un problema de Salud Pública creciente. Un estudio que se ha publicado en la Revista Española de Cardiología, que se ha llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela, ha analizado la evolución de la obesidad en España y sus comunidades autónomas entre 1987 y 2020. Los hallazgos principales son que la prevalencia de obesidad se duplicó en España durante el periodo estudiado (7,3 % a 15,7 %), que aumenta con la edad y que, aunque era más común en hombres, las diferencias de sexo se han reducido desde 2003.
También se ha visto que las tendencias varían entre comunidades autónomas, con algunas mostrando estabilidad, otras van en aumento y otras disminuyendo. Así, regiones como Andalucía, Extremadura, Canarias y la Comunidad Valenciana han mostrado los índices más elevados de obesidad en España. No obstante, los datos revelan una tendencia preocupante en otras regiones, como Murcia, Castilla y León, Asturias y Galicia, donde se observa un incremento progresivo en la prevalencia.
Otro dato preocupante es el aumento de la obesidad en adultos jóvenes, de entre 15 y 24 años, sobre todo en mujeres.
Ante esta situación, Emilio Ortega Martínez de Victoria, del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), Madrid, subraya en un editorial sobre dicho estudio la necesidad de abordar la obesidad con estrategias diferenciadas, considerando las variaciones regionales y el preocupante aumento en la población joven.
Condición médica
En su opinión, es necesario reconocer que la obesidad trasciende la mera categorización como un factor de riesgo para el desarrollo de diversas patologías, como la diabetes, la hipertensión o las afecciones cardiovasculares. En su esencia, la obesidad se manifiesta como una condición médica autónoma, caracterizada por la acumulación excesiva de tejido adiposo.
La progresión de esta enfermedad, en ausencia de intervenciones terapéuticas, incide negativamente en la calidad de vida y la longevidad de los individuos afectados, además de generar un impacto económico significativo en el conjunto de la sociedad.
En el contexto actual, la predisposición genética a acumular reservas energéticas se convierte en un factor que promueve la acumulación de grasa y dificulta su eliminación.
Estilo de vida
Diversos elementos del estilo de vida contribuyen significativamente a este problema. Entre ellos, destacan las condiciones de vida caracterizadas por altos niveles de estrés, la prevalencia del sedentarismo, la erosión de los patrones alimentarios tradicionales, las limitaciones económicas que restringen el acceso a alimentos de calidad, y la disponibilidad ilimitada de productos ultraprocesados, ricos en calorías, azúcares y grasas saturadas, que poseen un alto potencial adictivo y son económicamente accesibles.
Estos factores de riesgo inciden de manera desproporcionada en las poblaciones con menor nivel socioeconómico y cultural, exacerbando su vulnerabilidad a la obesidad y aumentando la incidencia de complicaciones asociadas.
Para los que enfrentan la obesidad, las estrategias clínicas y terapéuticas tradicionales, centradas en modificaciones intensivas del estilo de vida, han demostrado tener una eficacia limitada a largo plazo, incluso en condiciones óptimas, aunque su relevancia y beneficios clínicos son innegables.