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General   Fundación para la Diabetes

La obesidad cada vez más joven: por qué nuestras generaciones pesan más antes

Sedentarismo, alimentación y tecnología: las claves del adelanto de la obesidad

La obesidad es una de las grandes epidemias del siglo XXI y su impacto en la salud pública no deja de crecer. Sin embargo, en los últimos años ha surgido un fenómeno aún más preocupante: las generaciones más jóvenes no solo presentan tasas más altas de obesidad, sino que la desarrollan cada vez a edades más tempranas.

Según un estudio realizado por el equipo de la Dra. Clotilde Vázquez, jefa del Departamento de Endocrinología y Nutrición de los hospitales de Quirónsalud integrados en el SERMAS, en los últimos años se ha producido un significativo adelanto en la edad de inicio de la obesidad. “Las generaciones más jóvenes comienzan a desarrollar esta enfermedad a los 20 años, en promedio, una década antes que las anteriores”, advierte la especialista.

Además, el momento en el que se alcanza el peso máximo también se ha adelantado drásticamente. Mientras que en generaciones anteriores este pico solía registrarse entre los 54 y 55 años, en la actualidad se sitúa entre los 36 y 40 años. “Este cambio refuerza la necesidad de implementar medidas preventivas y estrategias de intervención desde edades muy tempranas”, subraya la Dra. Vázquez.

¿Qué ha llevado a que la obesidad aparezca antes en la vida de las personas? La respuesta está en los cambios radicales que han sufrido la alimentación, la actividad física y el uso de la tecnología en las últimas décadas.

¿Por qué las nuevas generaciones desarrollan obesidad antes?

La Dra. Teresa Montoya Álvarez, jefa del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Infanta Elena, explica que esta evolución está estrechamente vinculada al estilo de vida actual. “Las generaciones jóvenes presentan un mayor peso desde la infancia y la adolescencia, reflejo de un entorno cada vez más obesogénico y de hábitos menos saludables”, señala.

Uno de los principales factores que ha contribuido a este fenómeno es el cambio en la alimentación. La disponibilidad de productos ultraprocesados, ricos en azúcares y grasas saturadas, ha crecido exponencialmente en las últimas décadas. Estos alimentos no solo son más accesibles y económicos, sino que también están diseñados para ser altamente adictivos, lo que favorece su consumo frecuente desde edades tempranas.

A esto se suma un preocupante descenso de la actividad física. El estilo de vida moderno ha reducido las oportunidades de movimiento en la vida cotidiana. Cada vez son menos los niños que juegan al aire libre y las actividades deportivas extracurriculares han sido reemplazadas por entretenimiento digital. El aumento del sedentarismo, combinado con una dieta hipercalórica, ha creado un caldo de cultivo perfecto para la obesidad infantil y juvenil.

Comparación con generaciones anteriores

Para entender el adelanto en la aparición de la obesidad, es fundamental analizar cómo han cambiado los hábitos de vida en las últimas décadas:

Dieta y alimentación: Mientras que en el pasado predominaba una alimentación basada en productos frescos y preparados en casa, actualmente los alimentos procesados y las bebidas azucaradas forman parte del día a día de millones de personas. La facilidad de acceso a la comida rápida y la publicidad agresiva han hecho que las opciones menos saludables sean la norma en muchos hogares.
Actividad física: Las generaciones anteriores solían realizar más actividades al aire libre y jugar en la calle. Hoy en día, los niños y adolescentes pasan una cantidad récord de horas frente a pantallas, ya sea en videojuegos, redes sociales o televisión.
Tecnología y entretenimiento: La digitalización ha traído grandes avances, pero también ha transformado el ocio en una actividad más pasiva. Mientras que antes el entretenimiento requería desplazamientos o esfuerzo físico, en la actualidad gran parte del tiempo libre se desarrolla en entornos virtuales, sin necesidad de moverse.

Este cambio en el estilo de vida ha tenido consecuencias directas en la salud metabólica de las nuevas generaciones, que desde edades tempranas acumulan más peso y desarrollan enfermedades asociadas a la obesidad mucho antes que sus padres o abuelos.

El impacto en la salud y la urgencia de actuar

El adelanto en la edad de inicio de la obesidad tiene implicaciones graves para la salud pública. La obesidad es un factor de riesgo determinante en el desarrollo de diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y al menos 13 tipos de cáncer. En mujeres, su impacto es especialmente relevante en la aparición de cáncer de mama tras la menopausia, mientras que en los hombres aumenta el riesgo de cáncer de colon.

Además, esta enfermedad reduce significativamente la esperanza de vida y está asociada con un mayor número de hospitalizaciones, visitas a Urgencias y consumo de medicamentos. En otras palabras, las personas que desarrollan obesidad a edades más tempranas pasan más años de su vida conviviendo con enfermedades crónicas, lo que genera un enorme impacto tanto a nivel individual como en los sistemas de salud.

¿Qué soluciones existen?

Ante esta preocupante tendencia, los expertos insisten en la necesidad de actuar cuanto antes. La obesidad no se soluciona únicamente con dietas restrictivas ni con tratamientos médicos aislados; requiere un cambio estructural en la sociedad.

Algunas de las estrategias clave para frenar este problema incluyen:

Educación nutricional desde la infancia: Incorporar hábitos saludables en el sistema educativo es fundamental para que los niños aprendan a tomar mejores decisiones alimenticias.
Creación de entornos saludables: Espacios públicos que fomenten la actividad física y regulaciones para reducir la presencia de alimentos ultraprocesados en colegios y supermercados.
Acceso a tratamiento médico integral: La obesidad debe abordarse como una enfermedad crónica, con programas médicos que combinen evaluación clínica, educación y apoyo psicológico.

En este sentido, el Hospital Universitario Infanta Elena ha implementado un Programa de Atención Multidisciplinar para el diagnóstico y tratamiento de la obesidad. Este programa no solo ofrece una evaluación integral de cada paciente, sino que utiliza tecnología avanzada para personalizar los tratamientos.

El sistema desarrollado por el hospital permite, mediante algoritmos especializados, analizar los riesgos individuales de cada persona y diseñar estrategias a medida para prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida a largo plazo. Además, el programa tiene un componente educativo clave, que busca dotar a los pacientes de herramientas para gestionar su enfermedad de manera autónoma.